“Hace mucho dejamos de interesarnos por la noción misma de inspiración”

En esta conversación, los arquitectos Federico y Felipe Mesa, líderes de la oficina de arquitectura Plan:b, nos comparten los conceptos que definen su filosofía y ejercicio, así como sus opiniones en torno al presente de la arquitectura en Colombia.  

¿Cuál es su concepto de Arquitectura?

Para nosotros la arquitectura es un acuerdo parcial, o un pacto provisional de índole diversa: material, ambiental y social. Cada proyecto de arquitectura es un conglomerado de fuerzas variables, o la convergencia de ellas. La arquitectura no se impone ni es imponente, sino que depende del sustrato al que pertenece. 

Los proyectos de arquitectura deberían funcionar como configuraciones permeables desde diversos puntos de vista: social, urbano, bioclimático, material, etc. Y más si los pensamos desde una región tropical como Colombia.

¿Qué los inspira?

Hace mucho dejamos de interesarnos por la noción misma de inspiración. Nosotros creemos en el trabajo constante, en la perseverancia, y nos atraen mucho otras disciplinas tan dispares como el diseño gráfico, la música o la biología. Hay cosas que nos influencian de manera fuerte: el ecosistema tropical, algunos conceptos filosóficos, la arquitectura sin autores, el mundo animal o vegetal, etc. Sentimos que cualquier cosa si le prestas atención te puede afectar. Aunque volver esos hechos o fenómenos materiales para la arquitectura no es fácil.  

¿Cuál es el compromiso que ha asumido Plan:b con la sociedad?

Plan:b es una oficina independiente de arquitectura, con algunos empleados, y que como tantas otras oficinas pequeñas está comprometida en entender la arquitectura como un oficio, como un servicio social, o simplemente como un fragmento importante de nuestras sociedades. Creemos en la participación en concursos públicos, en el trabajo colaborativo, y en la capacidad que tiene la arquitectura de calidad para transformar de manera positiva los entornos habitables.

¿Consideran que la sociedad debería también adquirir algunos deberes con la arquitectura?

Si la arquitectura pública es de calidad y no se hace de manera impuesta, sino pactada, la sociedad la siente suya y de manera natural asumirá algunos deberes: cuidarla, defenderla, habitarla. Aún más, la van a querer. Nosotros no creemos que sea bueno obligar. Sin duda, mientras más educación haya y mejor esté concebida la arquitectura, la responsabilidad de la sociedad hacia ella se dará de manera orgánica.

¿Qué obras han marcado la carrera de Plan:b?

Nosotros entendemos nuestros proyectos como una sola obra sin jerarquías. Les damos igual importancia a todos, y lo que pasa en uno aparece en otro. Son como un cuerpo vivo. Cuando decimos obra, nos referimos de manera no pretenciosa al grupo de actividades que respaldan nuestro trabajo: publicación de libros, actividades académicas, edificios, etc. Ahora, los proyectos públicos afectan a mayor cantidad de personas y eso los hace especiales. Tenemos jardines infantiles, colegios que queremos mucho y también edificios singulares como el Orquideorama, los escenarios deportivos para los Juegos Suramericanos en Medellín, o el Hotel Click Clack en Bogotá. Con el diseño de casas siempre hay algo especial por la escala y porque la vida privada también es un tema que nos interesa mucho. 

¿Qué opinan sobre el presente de la arquitectura en Colombia?

La arquitectura actual en Colombia es una muestra de la gran diversidad cultural, ambiental y geográfica del país. Pero estamos hablando de la arquitectura de alta calidad y no de la arquitectura comercial que es toda muy plana, sin propuesta y sin riesgo. Hoy es posible aceptar influencias locales o globales de manera simultánea y lo relevante es saber cómo darles forma en un proyecto que sea necesario, que no se sienta extraño o impuesto. 

Para complementar la pregunta anterior ¿cómo evalúan la resiliencia de nuestras ciudades? ¿qué tenemos? ¿qué nos falta?

Nosotros vemos a las ciudades colombianas haciendo esfuerzos por consolidar sus espacios públicos,  redes de transporte público, entre otros. Pero falta mucho camino y va a ser un proceso largo. Aún el carro particular tiene gran dominio, los barrios están muy desconectados y los nuevos crecimientos en vivienda suelen ser caóticos y periféricos.

Pero la ciudad y la manera de habitarla es hoy un tema prioritario en el discurso de cualquier político. Y recordemos que hace 20 años al menos en Medellín, se hablaba más de intercambios viales que de espacio publico. 

¿Habría alguna zona específica del país en la que les gustaría intervenir?

Nosotros no tenemos preferencias en cuanto a lugares para trabajar, cualquier sitio es interesante y tiene su propio mundo lleno de interés.  Pero el trabajo en zonas rurales en una situación de posconflicto nos llama mucho la atención, porque la arquitectura en ese contexto va a ser muy necesaria y debe ser propuesta con mucho cuidado.

¿Vislumbran algunos retos o riesgos en el sector a mediano plazo?

Un riesgo es que debido a la globalización, lleguen grandes firmas o multinacionales a trabajar en el país. La competencia es parte sustancial del capitalismo y estamos acostumbrados, pero este tema es delicado en la medida que las entidades del estado y las empresas privadas empiecen a preferir de manera arribista a los profesionales extranjeros sobre los locales. 

¿Qué satisfacciones les ha dejado esta vocación?

La arquitectura nos ha permitido viajar, conocer muchos lugares, muchas personas interesantes y llevar una vida muy agradable e intensa.

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