Taller 301: “Como individuos, los colombianos somos resilientes por naturaleza”

Hace seis meses, Taller 301 inició un camino en busca de conocimiento e inspiración que consistió en viajar a conocer 15 estudios de diseño en los Países Bajos y Dinamarca. Este viaje demuestra un cambio de actitud en la nueva sangre de arquitectos colombianos: buscan abrir puertas al mundo y reconocen el valor del diseño que se genera en el país.

Ellos viajaron fieles a su enfoque investigativo y con el fin de intercambiar experiencias valiosas que hilen su aporte al proceso de transformación social y cultural que requieren muchas comunidades locales tras décadas de conflicto.

A continuación, conozca más de los propósitos de esta oficina; conceptos y opiniones desde la mirada de su socio y co fundador: Julián Restrepo.

¿Cuál es el momento que vive Taller 301 en el sector?

Para nosotros este es un período de transición, estamos reenfocándonos y lanzando una campaña a la opinión pública llamada “(Re)Shaping Colombia”. La iniciativa reconoce el momento que vive el país; estamos viviendo una transformación profunda que -sin entrar en tintes políticos- trae consigo grandes oportunidades para desarrollar gran parte de nuestro territorio y nuestra sociedad. Muchas de nuestras regiones han sufrido por décadas el conflicto interno y por ende carecen de infraestructura para el adecuado desarrollo de la población. Sin embargo, si esto no se hace de manera correcta se va a perder una oportunidad única de cambiar nuestra narrativa como sociedad. Re escribirnos como una sociedad resiliente y trabajadora en lugar de una sociedad violenta y sin justicia social.

Nosotros creemos que como oficina debemos enfocarnos en contribuir a esta transformación, pero también entendemos que es un trabajo demasiado grande para una sola oficina y que hay mucho por hacer. Es por esto que, aparte de nuestro ejercicio profesional, estamos buscando abrir las puertas a excelentes profesionales en Colombia y por fuera del país para que aporten sus buenas ideas a este propósito.

En lo que concierne al ejercicio de la profesión ¿cómo evalúa el panorama para el arquitecto colombiano?

Es interesante, pero tiene unos retos muy grandes. Es atractivo porque lentamente, como gremio, hemos logrado empezar a demostrar lo importante que es el diseño para la sociedad. Por otro lado, los desafíos surgen porque nuestra carrera tristemente ha estado subvalorada por el mercado. Es un mercado que en otras partes del mundo tiene unos honorarios para los arquitectos ya establecidos, unas condiciones y unas reglas de juego que proporcionan tranquilidad profesional y permiten realizar trabajo de calidad. Realmente en Colombia estas reglas de juego no existen, por tanto sigue siendo una profesión difícil de ejercer.

Se habla de la resiliencia urbana como un factor clave para el futuro de nuestras ciudades. Pero para usted ¿qué tenemos y qué nos falta?

Yo creo que nos falta mucha planeación, como individuos los colombianos somos resilientes por naturaleza, incluso cuando viajamos por fuera del país siempre resaltamos esa característica nuestra como un valor de exportación. Pero el tema es un poco más complejo cuando se trata de ciudades enteras porque necesitamos una preparación mucho mayor y pienso que en eso todavía estamos muy crudos. Los ejemplos son clarísimos, cada vez que  hay un desastre natural o alguna situación inesperada perdemos la calma y entramos en caos, nos damos cuenta que realmente no somos resilientes como sociedad, sólo de manera individual. Cuando aprendamos a serlo en comunidad nuestras ciudades serán unos lugares más inclusivos y prósperos.

Háblenos sobre el proceso de diseño en Taller 301

Nosotros tenemos una metodología de diseño colaborativa que tratamos de ejecutar con nuestros clientes. Hasta el momento eso es parte importante de lo que nos ha dado éxito con ellos. Nos involucramos profundamente con el cliente y los usuarios finales del proyecto y tratamos de generar un diseño del que todos hagan parte, y no me refiero a que ellos se sientan a diseñar o a dibujar, sino a que nos sentamos a investigar, a profundizar en la organización o institución, y a partir de eso empezamos a elaborar una serie de opciones o caminos que vamos discutiendo con ellos y que se van afinando hasta llegar a un proyecto específico.

¿Considera que la arquitectura debe estrechar un vínculo con el resto de las artes?

Yo creo que debería hacerlo cada vez más y creo que no sólo debería suceder entre la arquitectura y el arte sino entre distintas disciplinas. Considero que en la medida en que generamos estas conexiones, que a veces no son evidentes, es cuando llegamos a soluciones realmente transformadoras y/o innovadoras.

¿Y hay espacio en la arquitectura para los caprichos o debe estar siempre encaminada a la funcionalidad?

Evidentemente la arquitectura tiene una necesidad de funcionalidad importante pero no es la única variable. Nosotros como empresa no creemos en caprichos. Entendemos los caprichos como una necesidad impulsiva y terca por hacer algo sin ningún argumento; nosotros tratamos de tomar decisiones informadas y, así no atiendan a la funcionalidad de manera directa, buscamos que sean aportes al proyecto y que tengan sentido. Ya sea que estén basadas en una razón histórica, del contexto inmediato, económica o de ingeniería.

¿Qué tipo de proyectos aún no incluyen a su portafolio y les gustaría poder diseñar?

Un edificio de viviendas. Hemos hecho varias propuestas, pero todavía no hemos llegado a construir uno, ese sería un reto bonito de enfrentar.

Retos y satisfacciones durante su trayectoria…

El desafío más grande es mantenernos vivos en un contexto como éste.  Nosotros creemos firmemente en que las buenas ideas pueden transformar nuestro entorno, sin embargo no se han valorado las ideas creativas lo suficiente. Esto nos ha llevado al borde de la quiebra en múltiples ocasiones.

Por otro lado, hay recompensas que generan mucha satisfacción, yo diría que los proyectos construidos siempre crean una gran emoción; poder ver cómo la gente se los apropia y vivirlos. Por otro lado está la evolución que ha tenido la oficina en este tiempo. Recuerdo cuando éramos sólo dos y hoy día somos aproximadamente unas 20 personas entre arquitectos y otras disciplinas. Ahí radica nuestro mayor orgullo: lograr estar vivos como empresa y seguir enfocados en nuestro propósito y vocación que no es otro distinto a aportar a la calidad de vida de las personas.

¿Cuáles deberían ser las virtudes de los nuevos arquitectos? ¿qué consejo les daría?

Necesariamente ser un buen diseñador, pero eso es solo la mitad de lo que uno necesita para salir adelante, son importantísimas las bases de nuestra profesión, pero hay que formarse y complementarse con otras disciplinas: aprender algo de economía, de contratación, hay que saber de liderazgo… Más que cualquier otra cosa, hay que saber sobreponerse y ser firme en sus convicciones para poder lograr los sueños, esto trasciende la profesión y es más generacional que específico a la arquitectura, pero es lo único que nos va a garantizar poder lograr cosas en la vida.

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