Nuevas facultades para las Artes

Fotografía principal: Rodrigo Dávila Jiménez


Las universidades son evidentemente uno de los escenarios protagonistas en el impulso y la consolidación de la sociedad, de allí que resulten valiosas las obras en las que se fomenta una relación horizontal entre la academia y la ciudad, más allá de cualquier barrera entre lo público y lo privado. En esta ocasión, queremos destacar como resultados de estas creencias, los nuevos edificios para las artes de la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá, ambos diseñados por el equipo de La Rotta Arquitectos.

En el caso del edificio Gerardo Arango S.J., la obra marca el inicio de un ambicioso Plan Maestro y de Desarrollo de la Universidad Javeriana para renovar y mejorar las condiciones de su planta física con visión prospectiva a 20 años. Ricardo La Rotta se une a esta materialización luego de un concurso público que convocó a diferentes generaciones de egresados, con una propuesta fundamentada en la diversidad y el intercambio social a través del arte, potencialmente resuelta a través de su emplazamiento en el borde sur del campus, de cara al Parque Nacional Enrique Olaya Herrera.

Esta ubicación privilegiada le permite a la edificación nutrirse de la herencia y tradición que guarda el parque e integrarse por medio de las artes y la cultura a su condición natural que históricamente ha sido concentrar diversas actividades de la vida social y urbana de la capital.

El programa alcanzó 17,725 metros cuadrados de área construida los cuales se desplegaron en un lote con una topografía inclinada y de suaves pendientes de 4,075 metros cuadrados. El Arq. La Rotta asegura que: “El edificio en sí, se plantea como un espacio flexible para que pueda admitir múltiples usos”. El primer nivel a la altura del terreno, además de considerar una plaza exterior en la que se prolonga el espacio público, incorpora como parte de la estructura, un área versátil a doble altura que se abre a la urbe a través de su trasparencia y voluntad: un escenario donde las exposiciones de arte, los eventos o actividades académicas puedan acoger al público del alma mater y la ciudad.

La torre se descompone en tres cuerpos horizontales diferenciados por su materialidad, que obedece a los requerimientos de cada una de las disciplinas para lograr el máximo desarrollo de las capacidades de sus creadores y artistas.  

Las Artes Visuales se ubican en los últimos niveles en un volumen que se aprovecha al máximo de la iluminación natural proporcionada por grandes lucernarios y de 2.800 metros cuadrados de fachada traslúcida construida con U-Glass Low Iron de la firma alemana Lamberts, que permite que la luz solar se difumine de manera uniforme.

La dimensión anterior, corresponde al área de Música, cuya necesidad radicó en asegurar el aislamiento acústico y la buena proyección del sonido. Estos puntos se resolvieron  a través de una materialidad más densa y sólida para la cual se usó en la fachada y muros interiores paneles de GRC provistos por TITÁN, que sumado a un menor número de ranuras hacia el exterior, propiciaron la atmósfera de cavilación e intimidad necesaria para la práctica musical.

La plataforma en dos sótanos es el espacio para la carrera de Artes Escénicas, aquí las especificaciones de pisos y la versatilidad de las superficies fue determinante para lograr el desarrollo físico y sensorial de quienes se forman para la escena. En estos niveles se instalaron grandes aulas y auditorios, así como oficinas administrativas de la facultad que se separan de las clases por una representativa escalinata interior a modo de una calle abierta que dibuja la topografía y que se ofrece como una gradería pública en relación directa con el plano exterior.

“El proyecto de la Universidad Javeriana y la Universidad Tadeo Lozano son como proyectos hermanos… Ambos se plantean en la idea de que sean equipamientos públicos y no solamente aulas para las dos academias”, expresa su diseñador.

 

El nuevo edificio de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Tadeo Lozano a diferencia de la torre Gerardo Arango S.J., aún no está terminado, pero en su última etapa de construcción ya resultan algunas conclusiones como: su influencia en la oferta cultural del centro histórico de Bogotá.

El planteamiento arquitectónico tuvo como consideración la presencia de un bien patrimonial ocupado actualmente por el Programa de Publicidad de la misma institución, de donde surge una relación en alturas que dio origen a una plataforma escalonada en la que se emplazan algunas dependencias de la facultad, alrededor de un núcleo central y dos patios laterales para el desarrollo de múltiples eventos.

“Esa base se va desenvolviendo en una morfología que asciende hacia las montañas y sobre ella se concibe una cubierta verde, transitable, de manera que el proyecto se relacione con el Parque de la Independencia y con los cerros”, agrega el Arq. La Rotta.

Del centro germina una torre como si fuera un árbol con una inclusión de ventanales para las buenas vistas hacia la ciudad. El último nivel se aprovechó como el espacio para las Artes Visuales, pero también goza de la flexibilidad de convertirse en una zona para eventos universitarios y locales.

La obra enseña una materialidad definida a través del hormigón y la madera. Se utilizó un concreto de color en la base y para la torre un sistema de concreto reforzado con fibra de vidrio. En el caso de la madera, es absolutamente natural, por lo que proporciona un excelente aislamiento térmico, más resistencia y es un claro mensaje en términos sostenibles ya que reduce las emisiones de CO2.

“Ahora estamos en un período de interiorización alrededor del diseño en La Rotta Arquitectos y seguramente lo veremos concretado con las conclusiones de estos dos diseños”, finaliza Ricardo La Rotta.

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