Konrad Brunner diseña un edificio en el que la ciudad también educa

Entrados en el segundo semestre de este año conocimos los ganadores del concurso para desarrollar el Centro Cívico de la Universidad de los Andes; una de las intervenciones con las que la institución sigue consolidando su plan de desarrollo arquitectónico con visión prospectiva hacia el 2048 –su centenario–. La dupla que llevará adelante el programa, la conforman el chileno Cristián Undurraga y el colombiano Konrad Brunner, ambos, excelentes referentes de la arquitectura contemporánea en Latinoamérica.

La idea principal de este diseño consiste en preservar los valores de la Universidad de los Andes y reflejar su vocación urbana a través de un edificio sostenible y con enfoque de ciudad; concepto valioso en la educación moderna por su incidencia en la creación de cultura y conocimiento. “Es una manera de vincularse mucho más con los problemas del país, integrar la Universidad a la ciudadanía y dejar de existir en una especie de isla conceptual”, considera el Arq. Brunner.

Una segunda premisa la dicta su ubicación en el Centro Histórico de Bogotá en el que la Universidad ha crecido por más de 60 años junto a propiedades patrimoniales y de interés cultural como la Quinta de Bolívar y el Claustro de las Aguas. De manera que el edificio propuesto habla de las intenciones de revitalización del sector y de enaltecer a la comunidad, por ejemplo, con acciones relacionadas al espacio público, teniendo en cuenta que las vías aledañas al proyecto serán intervenidas para crear un tránsito compartido entre peatones y ciclistas.

Esta unificación de superficies permite integrar el programa sin bordes con el parque Espinosa y las rutas al occidente, dándoles un carácter eminentemente amigable a los transeúntes, y prolongando esa dimensión propia del campus, hacia el Eje Ambiental y la ciudad.

En lo que concierne a la naturaleza del edificio, éste dialoga con tranquilidad con el entorno, admitiendo las visuales desde y hacia la ciudad a través de una escala controlada en la que incluso se determinó trabajar parte de sus 25.000 m2 bajo el nivel del terreno. “No queríamos que la presencia de la nueva edificación avasallara las construcciones históricas, de ahí su materialidad en la que predomina un concreto a la vista de color travertino que le aporta sobriedad”, además reflexiona el Arq. Brunner en que el hormigón evoca lo arcaico de esta piedra más su plasticidad le aporta modernidad, de forma que esta doble condición lo hace un edificio atemporal y a la vez contemporáneo.

Por su parte, las estructuras se nutren de textura añadiendo celosías que sirven simultáneamente como filtros de la luz solar y de los ruidos de la calle. Éstas, junto a la materialidad antes citada y las predominantes cubiertas verdes, conforman una composición casi poética con las montañas inmediatas.

El Centro Cívico de la Universidad de los Andes albergará salones de clase en diversas configuraciones; áreas informales de estudio, trabajo y bienestar; escenarios para actividades culturales y académicas; salas de exposiciones; una librería; un Centro de Recursos para el Aprendizaje y la investigación (CRAI)  y un teatro experimental (Black Box).

 

“Los espacios de reunión, de intercambio social, son hoy día el aspecto más importante de la transmisión del conocimiento. Con las facilidades de la tecnología se aprende más compartiendo información que posiblemente asistiendo a una clase. Son esos espacios donde se puedan conocer las mejores mentes de un país e interactuar, lo que hace que una universidad tenga un carácter especial. De ahí que las áreas informales tengan una gran presencia en el número de metros cuadrados que tiene éste nuevo edificio”, puntualiza el Arq. Konrad Brunner.

 

 

 

Compartimos con ustedes parte de la entrevista que llevamos a cabo con este arquitecto, en la que nos regala algunas reflexiones valiosas sobre este oficio:

¿Cómo describe una buena arquitectura?

K.B: A mí hace unos años me pidieron que hiciera un epígrafe para un libro y lo voy a citar:

“La buena arquitectura es memorable y perdurable cuando se disfruta su vivencia, dignifica y enaltece a quien la usa y plasma los mejores valores de una sociedad”. Esto quiere decir que los verdaderos jueces de la arquitectura son quienes la usan. Cuando quien usa la arquitectura disfruta su vivencia, la aprecia y se siente confortable, estamos contribuyendo a su calidad de vida y a su dignidad.

Una buena arquitectura está pensando en el futuro de la humanidad, en que hay que respetar más a la madre tierra y a los seres vivientes que hay en ella; una buena arquitectura debe respetar la diversidad de las personas y debe ser multicultural.

 

Usted que posee una significativa experiencia en la academia ¿cuál considera que sería el mejor consejo para los futuros arquitectos?

K.B: Que les guste la profesión. Porque no importa lo que uno haga en la vida, lo significativo es que las personas estén haciendo lo que les gusta y que se desarrollen en lo que la naturaleza los ha facultado, esto permite que se pueda trabajar con pasión y hacer las cosas con cariño. También es importante que piensen en el sentido social de la profesión, nosotros en últimas somos servidores públicos porque contribuimos al progreso material y cultural de un país, dignificando a los ciudadanos con mejor calidad de vida.

 

 

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