La verdadera forma de disfrutar la vida universitaria

En Colombia, la vida estudiantil todavía es una rutina donde el desplazamiento es casi una asignatura más: Al horario de clases hay que sumarle horas de ida hasta la universidad y horas de regreso hacia la vivienda; vivir cerca del lugar de estudios no es una opción tan difundida entre estudiantes nativos y foráneos.

Hasta ahora, o por lo menos hasta el 2019 cuando Torre Barcelona abra sus puertas en el centro de Bogotá. El proyecto ubicado entre la carrera 5ta y la calle 21, promete modernizar el concepto de residencia estudiantil y colocar a la ciudad a la altura de otras capitales que sí cuentan con esta opción.

Según el gerente del proyecto Jaime Acosta, Torre Barcelona es una idea propia, de un promotor, un constructor y un operador español: “Teníamos un terreno en Bogotá, cerca a las universidades y habíamos hecho un estudio de mercado que indicaba la necesidad de los estudiantes de poder alojarse en zonas aledañas a las instituciones”.

El grupo se asoció con Smart Rooms Company, empresa española especializada en gestión de residencias estudiantiles para estructurar el proyecto. Si bien se había incluido una zona de oficinas a las 426 habitaciones estudiantiles, los socios decidieron añadir 85 unidades residenciales independientes. La razón, es la transformación del centro de Bogotá para superar su estigma de peligrosidad y lugar de paso (de trabajo); el proyecto pretende atraer más habitantes a la zona, lo que generará sentido de pertenencia y por consiguiente, seguridad y mejora estética.

Una de las formas de conseguirlo es aprovechando la magnitud de la torre que, por su dimensión y localización no tiene limitaciones de altura, pretendiendo albergar una población de 500 de los más de 130 mil estudiantes del centro de Bogotá y aproximadamente 120 residentes en apartamentos.

Otro punto a favor es su diseño, el cual fue liderado por los estudios españoles Solé Roman y  Nitidus en colaboración con el arquitecto colombiano Henry Martínez. El interiorismo de los apartamentos, habitaciones y zonas comunes ha sido desarrollado por la empresa colombiana Arquitectura e Interiores en la cabeza de Martha Gallo.

En cuanto a las habitaciones estudiantiles, la torre ofrece alternativas entre 16 y 24 metros cuadrados. “Se entregan completamente amobladas y dotadas con electrodomésticos, colchón, almohadas, etc. Las personas que compren no tienen que poner nada adicional, y las que vivan solamente deberán traer su ropa, libros y computador”, complementa Jaime Acosta.

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Se agregan 1.200 metros cuadrados de áreas comunes con salas de estudio individual y en grupo, zonas de entretenimiento con piscina, jacuzzi, terraza BBQ, zonas sociales, sala de juegos con mesa de billar y ping pong, sala de televisión, de videojuegos, además de varias zonas de servicios con lavandería comunal, fotocopiado, impresión, depósito de maletas, mini-market , juice bar, entre otros.

El operador se encarga de administrar y realizar las labores de mercadeo para procurar la máxima ocupación estudiantil y que sea constante y rentable. De esta manera los propietarios no tienen que preocuparse por los inquilinos.

Por su parte, los estudiantes pagarán una tarifa única que incluirá servicios públicos, televisión por cable e internet y limpieza a la habitación una vez a la semana.

 

De los ingresos recibidos del alquiler de las unidades, así como del parqueadero público, lavandería, vending machines, depósito de maletas, mini-market y del resto de servicios adicionales, se descuentan los gastos  (personal, administración, suministros etc.) y las utilidades se reparten periódicamente entre los propietarios de acuerdo al coeficiente de operación de cada unidad.

A su vez, la torre ofrece otra configuración de apartamentos independientes del condominio estudiantil y de la operación de Smart Rooms, con opción a una o dos habitaciones entre los pisos 18 y 28, con áreas comunes deportivas, sociales, terraza BBQ, bar y espacios de coworking. La vista hacia los cerros orientales, es otro de los atractivos para quienes vivan en estos modernos y funcionales apartamentos.

Torre Barcelona no solo promete revolucionar las residencias estudiantiles, sino también activar la vivienda en una zona considerada esquiva. Poblarla es una tarea ardua debido a sus características, pero con proyectos como este, la meta está allanándose.

Los resultados lo confirman, Torre Barcelona fue el proyecto con más registros de ventas en 2015 y ya llegó al punto de equilibrio. Ahora viene la misión más gratificante: Llenar de más vida el centro de Bogotá.

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